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ANDAR EN LA VERDAD
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AUNQUE ESTÁ ESCRITO PARA TODOS, ESTO VA DIRIGIDO EN ESPECIAL A LOS “BUENOS”, A LOS CREYENTES, PORQUE EL “MUNDO”, AL ESTAR EN TINIEBLAS, LE PASARÁ COMO A DIOTREFES.
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¿Qué debe significar para nosotros “Andar en la Verdad?
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Puede que estemos convencidos los creyentes, por el solo hecho de serlo, que estamos andando en la verdad, que no debe preocuparnos ni dudar que esto es así.
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Pero si lo analizamos dentro de las enseñanzas de Padre Torres (Sacerdote y Teólogo del siglo pasado, tomando sus escritos de “LOS CAMINOS DEL ESPÍRITU”, tomo VIII) no lo deberíamos tener tan claro.
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Este eminente sacerdote lo desarrolla de manera sencilla, comentando en el libro citado, la tercera carta de San Juan.
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Él se refiere al inicio de la carta cuando San Juan expresa que no tiene mayor alegría y gozo que el oír que sus “hijos” (discípulos) “andan en la verdad”.
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El Padre Torres dice que, superficialmente, “Andar en la Verdad” es no vivir en el error, no vivir en la ficción, pero añade que el verdadero sentido de esa frase es mucho más profundo, por el énfasis que San Juan pone al expresarla, aseverando: “Solo el alma que vive de lleno en el amor, es el alma que vive de lleno en la verdad.”
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Y termina diciendo que “Vivir en la Verdad” es equivalente a vivir en Dios de lleno, aceptando su voluntad, vivir en el Evangelio, vivir en Cristo, porque la Verdad es Cristo.
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Nos podíamos preguntar: ¿Están y viviendo todos los miembros de las diferentes Comunidades en esta Verdad que proclama San Juan?
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Difícilmente podíamos decir que sí. Porque para ello hay que vivir de lleno en el amor.
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Esta es una meta a conseguir rápidamente si queremos que los caminos que tomen sean agradables a Dios.
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¡LOS QUE SE ESFUERZAN POR QUERER ESTAR SIN ESTAR EN ESTA LÍNEA, CORREN EL RIESGO DE FORMAR PARTE DE LOS OTROS DISCÍPULOS DE SAN JUAN QUE NO QUERÍAN ESTAR EN LA VERDAD! (DIOTREFES) “El que obra bien es de Dios; el que obra mal no ha visto (conocido) a Dios”. (3.Jn.11)
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Termino con un consejo del Padre Torres: “Fácilmente nos engañamos a nosotros mismos, hacemos un juego malabar, con el que escamoteamos las cosas, y, en vez de vivir alumbrados por la luz de la Fe, vivimos alumbrados por la luz de los prejuicios o de nuestra cabeza, que no es precisamente la luz de la Fe, y nos quedamos a ciegas.
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¡EL MAYOR BIEN QUE SE PUEDE HACER AL MUNDO ES REFORMAR A LOS BUENOS!” LOS DEMÁS PUEDEN CONTAGIARSE.
M.S.G. - 3-9-25.